Siempre en un discreto segundo plano, es difícil encontrar en la hemeroteca alguna declaración suya, no suele conceder entrevistas, simplemente, no le gustan. Hay que informarse muy bien de con quién vas a hablar antes de aceptar, la relación mía y la de mi familia con los medios ha sido siempre mala, la diferencia entre lo dicho y lo publicado ha hecho que tengamos verdadero temor al encuentro con cualquier medio de lo que nosotros llamamos 'Manipulación Masiva', además ya sé que es un poco tontería pero tengo una especie de rechazo genético a todo lo que suponga destacar a alguien, una entrevista es como una especie de espacio prioritario que le das a una persona, le vas a dar la palabra, y yo me pregunto: ¿por qué la cosas que hacen los llamados "creadores" tienen que reflejarse de forma pública y lo que hacen otros no?, solo porque creamos que son de interés para los demás?, ¿por qué yo me merezco mas una entrevista que un ama de casa o un albañil?, por otro lado, a todo lo que sea que alguien dé lecciones a otro le tengo una aversión tremenda, y en una entrevista me siento un poco en ese papel de “maestrillo”, y por último lo más importante, no me gusta -La Palabra-. Quizás sea el aspecto diferencial para con otras especies que ha llevado a la evolución del hombre hasta ¿dónde estamos?, pero yo creo que, como contrapunto, el lenguaje sirve y ha servido en la historia sobre todo para confundir y engañar. Antes de su llegada era muy complicado mentir, a través de la lengua se ha manipulado y ordenado a merced de unos pocos hábiles tratantes de información y fuerza bruta a todas las comunidades del mundo. Además, las letras no pueden, por muy bien intencionadas que estén, transmitir lo que de verdad uno lleva dentro, son solo un canal más de comunicación y yo prefiero usarlo lo menos posible.

Tampoco siente la necesidad de andar “promoviendo” lo que hace. “Llevo toda mi vida componiendo música, grabando, mezclando, haciendo documentales… Yo disfruto creando, pero no disfruto promoviendo, respeto profundamente a los artistas que se promueven y apuestan por vivir de su arte, creo que cada vez lo tienen mas difícil, sobre todo los que se mueven en espacios alternativos fuera de los ámbitos comerciales, está el tema muy jodido, estamos tan saturados de novedades en todos los aspectos que para repercutir hoy en día hay que recurrir a cosas tan desagradables como el titular explosivo,  la polémica, el glamur, el descrédito o el morbo, es muy difícil dar a conocer tu trabajo, por eso admiro a algunos amigos a los que veo navegar en mares de altura y sin caer apenas en esos lodos, yo prefiero una barquita más pequeña para paseos en lago cerca de casa.”

Sin embargo, ha accedido a charlar con Badok en su Ordizia natal. “Si quieres comemos un día, te traes la grabadora y con lo que hablemos preparas tu artículo”, fue su inesperada respuesta a nuestra invitación. Angel Gonzalez Katarain, nacido en 1961, es uno de los técnicos de sonido más conocidos y veteranos de la música vasca, junto a Jean Phocas, Aitor Ariño, Cesar Ibarretxe o su gran amigo Kaki Arkarazo. Todo comenzó el día que abrió y desmontó la radio de la cocina de su madre: la curiosidad por saber cómo funcionaba aquel conjunto de resistencias, condensadores y circuitos le llevó a estudiar electrónica en Donostia, y con los conocimientos adquiridos pasó a construir amplificadores de guitarra para Kaki Arkarazo, con quien unos años más tarde plantaría la semilla de M-ak aprovechando su trabajo en los estudios IZ como laboratorio para la creación musical. En aquel mismo estudio compuso y grabó una serie de discos en solitario sin ánimo de comercialización que ahora se pueden conocer a través de su espacio web (https://katarain.com/category/angel-katarain-musica/). 

Profesionalmente, la carrera de Kata —así se le conoce en el ambiente musical— ha ido ligada al mundo de la grabación y sonorización en directo, principalmente a través de su propio estudio de grabación en Azkarate (Nafarroa), abierto en 1995 junto a Amaia Apaolaza, su amiga íntima y manager de numerosos grupos, fallecida en julio de 2015. Desde allí pusieron juntos en marcha proyectos como el sello TX, la empresa de management Akeita, o Semillas en el Tiempo, proyecto audiovisual enfocado a rescatar del olvido historias de vascos que emigraron a distintos lugares del mundo. De todo ello hemos hablado en una larga conversación en la que Angel demuestra que, aunque no le gusten las entrevistas ni hablar en público, en la distancia corta es todo menos parco en palabras.

Me han llegado rumores de que el estudio de Azkarate está en proceso de cierre. ¿Es cierto?

El estudio no está cerrado, de hecho ahora mismo (finales de diciembre) se están grabando allí un par de discos. Pero lleva tiempo en venta, aunque no de manera pública, en realidad, todo el material que tengo está siempre en venta, los cacharros están para eso, vender y comprar para actualizar, los que somos creativos siempre estamos queriendo variar. Cuando se ha asociado al cierre ha sido cuando Amaia ha muerto. Ahora me da un bajón terrible entrar al estudio, allí está la mitad de nuestra vida... Ahora sí hay un cartel en la casa que pone “se vende”, cuando hasta ahora no lo ha habido. También sabíamos que si algún día faltaba uno de los dos, el estudio quedaba en venta automáticamente, desde que Amaia enfermó, en 2014, lo pusimos en venta oficialmente.

No solo está en venta porque Amaia se haya ido, también porque hace unos diez años que no grabo, solamente me dedico a sonorizar en directo mezclar y masterizar. No quiero estar metido un mes en el estudio con nadie, creo que me cansé después de tanto tiempo de hacerlo. Era obligado para poder pagar los créditos, ahora solo lo hago con artistas a los que me une una gran amistad, y si es algo rápido, si es para mucho tiempo le decimos a otro técnico que grabe y yo hago el seguimiento general, pero no es como antes, que venía un grupo y te pasabas un mes viviendo con él en el estudio, ahora se trata de otra cosa, si tú me llamas para hacer un buen producto, yo te voy a asesorar cómo hacerlo, porque ahora ya sé, y no se hace un buen producto teniendo a una persona agobiada un mes metida en una cabina. Cuando llega el momento de mezclar, ya tienes la cabeza... Si te fijas en los discos de mucho presupuesto, verás que hay muchos nombres, eso es porque un productor musical ha decidido quién debe hacer cada cosa. Creo que en Euskadi hace unos años que se ha empezado a hacer las cosas un poco así: éste para la grabación, éste la mezcla, éste el mastering... Incluso a veces se hace un disco entre varios técnicos: esta canción que la mezcle éste, esta otra para aquel... Se trata de valorar la figura de un productor que al ver y estudiar a un artista sabe cómo hacer un buen disco.

Imagino que para trabajar así hará falta un buen presupuesto, y precisamente la tendencia es la contraria: autoproducción.

Sí, pero curiosamente esta fórmula también es válida cuando hay poco presupuesto. Por ejemplo, se puede grabar la batería en un estudio y el resto, que es más sencillo de grabar (guitarras, voces...) en casa, con un sistema de grabación que vale muy poco. Para la mezcla sí llamas a un técnico profesional. Siguiendo esta filosofía se pueden grabar discos de mucho presupuesto y también de poco presupuesto. Hoy en día los grupos se comen mucho la cabeza para pensar cómo hacer las cosas de forma económica y contando con las personas idóneas para cada cosa. Incluso te puedes permitir hacer lo que hace algún grupo: mandar la misma canción a diferentes técnicos para que la mezclen y elegir la línea que más te guste. Se está empezando a trabajar así.

El estudio como tal está dejando de tener sentido en muchas producciones. El concepto de entrar a un estudio y vivir allí dos semanas, que hace diez años todavía se llevaba, hoy cada vez menos, generalmente es con artistas maduros que no han  sabido o no han querido adaptarse a nuevas formas y quieren seguir como siempre.

Has dicho que hoy día solo te dedicas a mezclar y masterizar.

A mí sobre todo me contactan para mezclar, masterizar y sonorizar en directo, tengo en Internet algunas páginas para mastering y mezclas, y terminas haciendo cosas para grupos que no conoces, mezclas para grupos de cualquier parte del mundo que te encuentran por la red y te mandan su música, parece que incides menos en tu propio lugar pero al mismo tiempo estás más conectado al exterior, te pagan por Pay Pal y les devuelves la canción por WeTransfer, y no sabes ni lo que se hace con eso, a veces son publicaciones muy limitadas y nunca te enteras.

Me gusta también hacer cosas nuevas, por ejemplo, ahora ayudo a los grupos a montar sus propios estudios en casa o subir sus discos a las tiendas de Internet, distribución digital. He hecho también algunos vídeos musicales.

El menor presupuesto, los avances tecnológicos, la proliferación de estudios caseros ¿hasta qué punto están influyendo en la calidad de sonido de los discos que se publican ahora?

- “El sonido está en la mente”, hay técnicos que le da mucha importancia a los cacharritos, pero los cacharritos están bajo las manos de las personas, los equipos tecnicos son la herramienta, el pincel para estampar la figura que debe aparecer en ti, en tu cabeza, hoy día la tecnología necesaria para pintar como es debido es muy barata, cualquier persona puede montarse un estudio en casa de buen nivel y eso ha hecho proliferar miles de discos autoproducidos donde separar el trigo de la paja se ha convertido en una tarea complicada, existen miles de artistas maravillosos pasando totalmente inadvertidos, en los 80 y 90 solo publicaban los artistas elegidos por comités de compañías discográficas, en el mercado solo había lo que estos equipos determinaban como bueno o comercial, pero tanto antes como ahora hay algo importante para mí, no hay que darle tanta importancia a la calidad del sonido, hay que darle importancia a la música, el 90% de una canción es la composición; si la canción es bonita no la destrozas ni grabándola con un radiocasete de los años 70 en el baño y desafinando, si la canción es bonita dices: qué mal canta pero que canción más bonita. Si la canción es buena sobrevive al peor intérprete o al peor técnico, otro 9% son los músicos que interpretan esa canción, los técnicos que la graban... y el 1% es si grabamos con este aparato o con el otro, en analógico o digital, con este micro o con este otro, en esta sala o en otra... eso le da el terciopelado final a la canción, puede sonar más ruda, fría o caliente... pero cuando la canción es buena... Suelo discutir con otros técnicos sobre esto, es muy típico el debate sobre qué es de mejor calidad, el Analógico o el Digital. Al Analógico de hoy le pasa lo que al Sexo; está sobrevalorado, sencillamente es un formato beneficiado por una época de grandes canciones, y las grandes canciones siempre suenan bien. Como técnico analizas temas de aquella época y hay cosas muy mal grabadas, pero cuando la canción es bonita la gente dice, qué bien suena eso, y tú sonríes, pero hay una información importante en ese detalle: gracias a Dios, la gente oye la música y lo que realmente valora es si le llega al corazón o no, cuando algo llega al corazón suena bien y punto, en realidad para mí una obra es realmente buena cuando además soporta el paso del tiempo y sigue gustando a las generaciones siguientes, trasciende las diferentes modas.

A menudo se dice que los discos de hoy día tienen poco rango dinámico, suenan muy alto y producen cansancio en el oyente. ¿También ocurre con los discos que se hacen aquí?

Esto tiene que ver con los nuevos avances en el proceso del mastering. Desde hace unos años estas herramientas nos permiten conseguir unos volúmenes atronadores, se empezó a abusar porque aparentemente magnifica el sonido y comercialmente resulta eficiente, las canciones impresionan más y hemos tardado un tiempo en darnos cuenta que en ese proceso, cuando es abusado, se pierde algo mágico, casi indetectable, que es lo que los técnicos denominamos dinámica, se trata del respeto por los espacios tenues y vacios que potencian los contrastes de nivel y le aportan grandeza a la música, son una parte muy importante en la creación sonora, algo así como los espacios vacios en escultura, muchas masterizaciones modernas no han respetado esto debidamente, con el tiempo hemos reculado y hemos empezado a hacer la cosas con un poco más de sentido común, pero aun y todo cuesta en un mundo en el que lo que importa es que cuando entras a un bar o pones la radio o se reproduce en tu ordenador o movil, quieres que tu canción suene con más impacto que las demás, que no haya que subir el volumen para que la canción se escuche, sino que salgan como un cohete hasta las partes mas frágiles de la música. Cuesta mucho convencer a algunos artistas de que es mejor que haya que subir un poquito el nivel para que suene mejor, la mayoría no es capaz de notar la diferencia en el momento y apuestan siempre por lo que suena más fuerte, es una cosa que te vas dando cuenta con los días. A veces con los años vienen a decirte que su disco quedo aplanado. De entrada el sonido masterizado impacta más, y como vivimos en el mundo de la inmediatez, es normal que muchos artistas te digan: “no, no, Angel, esto se tiene que vender según sale y tiene que salir como un mazazo”. Ese aficionado escuchando el disco plácidamente en casa en un equipo como Dios manda ya casi no existe.

¿Eres de los que adoras el vinilo y desprecias el mp3?

No. Si partes de la premisa de que el 90% de una canción es la composición, entenderás que le dé muy poca importancia a los formatos. Le doy más importancia a que cada vez se oye la música en peores condiciones: en ordenador portátil, con dos altavoces pequeños..., el mp3 de por sí, con una codificación adecuada, no es como muchos dicen un formato fatal. A partir de 160kbs es imposible notar la pérdida de calidad, lo que sí me da pena es que la gente no tenga cultura de escuchar la música en buenas condiciones, se ha perdido la costumbre de escuchar música, ahora se pone música mientras se hace otra cosa, eso sí me da pena.

El vinilo en sí tiene muchas deficiencias técnicas, pero no importan porque tiene una cosa a su favor: el encanto de un cuerpo sonoro característico que nos evoca algo, técnicamente lo que reproduce un vinilo se parece menos a lo que había en la capsula del micrófono que lo captó que lo que hay en un CD. Si llamamos calidad al respeto por lo que hay en la capsula de un micrófono, lo que hay en un vinilo está mucho más lejos, pero el vinilo aporta una característica sonora que algunos la llevamos en la piel, ¡eran nuestra maquinas!, con ellas descubríamos el sonido, descubríamos la música y descubríamos los grupos que marcaron nuestros gustos, y hay gente que confunde esa evocación sonora característica con calidad. (Hasta el cras cras de la aguja por un vinilo rallado mola, yo todavía conservo mi primer reproductor de casete Grunding y solo verlo se me eriza la piel, porque por aquel altavoz salió todo lo que me empezó a gustar cuando era un niño y cuando oigo su sonido característico digo “qué guai”), no es que suene mejor, es que estás disfrutando más. El digital cuando se utiliza bien respeta mucho más lo que había en la capsula del micrófono, pero eso a veces no tiene nada que ver con la belleza.

La cinta, también por sus limitaciones técnicas, quita siempre aspereza al sonido, lo suaviza. El digital en ese sentido nos ayuda menos porque la toma resulta más real y arisca,  y aunque nos permite caminar en más direcciones sonoras, a veces, conseguir esa delicadeza se puede convertir en una tarea complicada que exige mucho más saber por parte de los técnicos, por eso muchos prefieren la ayuda innata de la cinta y aunque graben en digital terminan pasando el audio por ella como quien pasa una lija por una superficie rugosa.

Yo cuando era joven odiaba el sonido del vinilo y el de la cinta, no había nada peor que grabar un coro o una orquesta clásica en cinta, primero luchar contra el soplo que se sobreponía tapando todos los matices, y el aplastamiento sonoro que aquellas primeras cintas introducían, pero escuchar luego el vinilo era ya el colmo, no tenía nada que ver con lo que había sonado en la cabina del estudio y encima aquellos ruidos enmascarando las partes suaves, era una cosa desquiciante. Nuestra lucha en los 80 era que al dar REC y grabar pudiéramos conseguir algo parecido a lo que había reproducido el altavoz de la sala, porque el resultado no se parecía en nada, cuando nos decían que con el digital que estaba por llegar sonaría igual antes y después, no nos lo creíamos, fue un placer acoger aquellos primeros grabadores de audio PCM.

¿Cómo te iniciaste en el mundo del sonido como técnico de los estudios IZ?

Con Fernando Unsain. Él venía de Madrid, tenía bastante bagaje, había trabajado en varios estudios, había grabado discos como cantante, conocía el ambiente de allí y venía con la idea de hacer una casa de discos aquí en Euskadi, lo que más tarde seria IZ, a mí me conoció a través de Kaki, que tocaba con Jokin eta Josu, y yo era el que les arreglaba los cacharros, un día me trajeron una mesa para reparar, una Peavey de 8 canales, y yo no sabía ni lo que era aquello, yo siempre había hecho amplificadores de dos canales para altavoces, lo primero que hice en la mesa de sonido fue cambiar el transformador y hacer que volviera a sonar, luego empecé a manipularla, y me dijeron que necesitaban un técnico para los conciertos. Fernando tenia un equipo de sonido Semprini, hasta la mesa era de válvulas, una verdadera estufa por el calor que irradiaban todas aquellas lámparas. Él andaba buscando implantar aquí una discográfica, buscaba a alguien que quisiera aprender la parte técnica y así contactó conmigo. Montamos nuestro primer estudio de 8 pistas en una habitación de una casa de Lazkao, luego empezamos a plantearnos el estudio de Donostia, lo cableé yo mismo a golpe de soldador con los cacharros que él compró y nos pusimos a trabajar. Él seleccionaba los artistas y yo le fastidiaba las grabaciones, nos aguantábamos los dos (risas), pero era la única manera... yo no tenía nadie que me enseñara, Phocas empezaba a la vez que yo o quizás un poquito antes y no sé los maestros que pudo tener pero yo ninguno, aprendíamos por comparación de lo nuestro con otros discos del mercado... Fernando me dio la oportunidad de entrar en este mundo, yo lo que quería era aprender, disfrutar y grabar mis cosas.

Y a Kaki ¿cómo le conociste?

Creo que fue a raíz de la mesa de Jokin eta Josu. Un amigo común de los dos le dijo que en Ordizia había un técnico que arreglaba cosas y me vino con la mesa. Empezamos a cambiarnos discos, en mi casa se oía de todo: desde Carlos Gardel y todo tipo de tangos por influencia de mi padre a Mozart y muchos clásicos que no sé ni cómo llegaban, pasando por música latina, también canción protesta que conseguían mis hermanos mayores y música española que entonces denominábamos como 'Macarra' y había que ocultar porque en los círculos vascos no sentaba bien. A través de Kaki y algunos amigos del pueblo empecé a conocer a King Crimson, Laurie Anderson, The Residents... No coincidíamos en todo: a él le gustaba más todo lo que tenía que ver con guitarra y a mí lo que tenía que ver con tratamiento sonoro, teclados Moogs y cosas así. Mis influencias son una mezcla de Klaus Schultze —el disco Timewind (1975), llegó a mi casa y me enamoró—, Laurie Anderson y The Residents, Cocteau Twins. The Residents me gustaban mucho, tenían un lema que aunque creo que ellos lo utilizaban para rodearse de un misterio con objetivos comerciales a mí se me ha quedado grabado en la memoria: - El arte para ser verdadero, debe ser anónimo -. Se supone que era un grupo de artistas reconocidos de la época que se habían juntado para hacer un grupo de música electrónica pero sin enseñar sus caras, para que su propia identidad no ensombreciera al grupo. Al final había más interés en saber quiénes eran que en su propia música, quizás ellos querían que su oyente fuera de verdad amante de la música, o les gustaba comerciar con el misterio, no lo sé, pero mis canciones tienen algo de la rítmica de ellos.

Laurie Anderson me llegó mucho también. Con ella he visto el mejor concierto de mi vida y el peor. El primero fue en Valladolid y me marcó para toda la vida, era una mezcla de textos, teatro, cine, y música, sus directos estaban muy basados en la tecnología pero utilizándola con una delicadeza que no he vuelto a ver en nadie. El segundo lo presentó como una performance, y yo no sabía lo que era eso, llevé a un montón de amigos a Bilbao, y me encontré con una chica sola hablando en un micrófono, no cantaba sino recitaba, me sentí engañado.

Kaki y tú pusisteis la semilla de M-ak, aunque enseguida decidiste desarrollar tu faceta de compositor en solitario.

Sí, en el primer trabajo de M-ak [MMMM, 1983] se maman ese tipo de influencias, pero en el segundo vi que los giros iban hacia lo que se oía en Inglaterra el rock, el punk..., decidimos que Kaki siguiera ese camino y yo empecé a hacer mis cosas en solitario, de vez en cuando le llamaba para que me ayudara con las armonías y cosas a las que yo no llegaba, luego seguí trabajando con M-ak, les hacía las portadas y grababa los discos junto con Kaki, que se fue poco a poco convirtiendo también en técnico de sonido, me gustaba lo que hacían, no tanto como lo que hacía yo, pero para la época era un rock muy interesante… se empezaba a atisbar en Euskadi el rock radical, y eso sí que no me atraía nada.... Yo trabajé con Fermin y Kortatu en la última época de este grupo, muy a gusto, me lo pasaba bien con ellos, pero musicalmente estábamos en las antípodas, disfrutaba, pero no era mi mundo musical, quizás el tiempo nos ha acercado y en sus últimos trabajos ya como Negu Gorriak o Fermin Muguruza hay cosas que si me gustan.

En una entrevista reciente Kaki decía que erais bastante marcianos...

Era un mundo que teníamos Kaki y yo, y hacíamos música porque nos gustaba hacerla. Creo que sentíamos hasta vergüenza de enseñar lo que hacíamos a según quien, nos entusiasmaba pero todos ponían unas caras...  a mí no me atraía  hacer directos porque era muy complicado reflejar esa música en vivo como yo me la imaginaba. Kaki era algo más partidario de promover, hacer un grupo... de hecho grabamos un disco bajo el nombre de Matxinada, y lo presentamos una única vez en Tolosa, preparamos un despliegue técnico muy especial. Cuando pienso en ello me reconozco como auténtico marciano. La sala la acondicionamos días antes estética (la llenamos de sabanas) y técnicamente para emitir en audio 5.1, la iluminación, los 8 proyectores de diapositivas con sus imágenes pensadas para cada segundo  y el audio estaban controlados por un sistema automático inventado para la ocasión, cada canción llevaba su programación de audio y luz en unas tarjetas que había que ir pinchando por cada tema en su slot correspondiente, durante varios meses estuve montando mangueras, resistencias, condensadores y triacs en mi taller de la calle Urdaneta. Kaki a veces venia y miraba aquello como si no fuera a salir… Todavía guardo parte de esos trastos, y aunque yo tenía en mi mente cada frame de aquel despropósito en realidad nadie sabíamos muy bien que iba a pasar allí ese día. La plantilla de músicos instruidos para la ocasión merece recordarse: Angel Valdés a la percusión, Josetxo Silguero al saxo, Amaia Apaolaza con los teclados, Kaki a las guitarras, Juan Antonio Ros al bajo y como no hacía falta ni técnico de sonido-luz, (solo había que pinchar aquellas tarjetas entre tema y tema), hasta yo aparecí un momento en el escenario para tocar a contratiempo una sola nota de un pequeño teclado de juguete. MATXINADA fue un solo disco, no hicimos más, aquello era inviable en todos los sentidos, pero yo recordaré aquel evento como el concierto de mi vida, vinieron nuestros amigos y poco más.

Grabaste varios discos en los años 80 —Durangoko Azoka (1983), Al fin (1984), Yoyes (1986), Arikrutz (1988)…— que poca gente conoce, en una onda experimental.

Aunque me gustan muchos estilos de música y me gustan canciones sueltas de grupos de aquí, a la hora de componer me sigue saliendo esa vena experimental, hay una característica de mis canciones que poca gente conoce: hasta el tercer disco, todas están hechas en una noche, yo terminaba mi jornada de trabajo en el estudio, y a las ocho de la tarde empezaba a grabar una canción. A las 10 de la mañana estaba acabada, la noche siguiente la mezclaba. Las mejores noches de mi vida son las que he pasado en la cabina de aquel estudio, IZ.

Aunque también he hecho discos, como el que dediqué a mi hermana Yoyes, solo con un piano, en una noche.

Lo grabaste el mismo día que la mataron...

Sí. Aquel día ocurrió aquello pero yo seguí entrando al estudio, y aquella noche, apagué la luz, me senté en el piano y surgió la música casi de tirón, fui grabando, grabando... Al día siguiente elegí las mejores tomas, yo apenas había tocado el piano hasta esa ocasión, todavía no se cómo surgió aquello.

¿Qué formación musical tienes?

Cero, la que he adquirido trabajando en estudio, pero siempre he puesto el listón muy alto sobre lo que me sirve y lo que no. Repetía mucho, grababa y borraba, pinchaba, (pinchar es grabar por partes), así conseguía acabar las canciones. El único disco que tengo sin pinchar es el de Yoyes.

A mi gusta mucho echar las cartas al aire y ver cómo caen. Me gusta jugar con la aleatoriedad, uno de los discos de Fermin lo hicimos así [Asthmatic Lion Sound Systema], Él tenía unas ideas básicas pero todo el mundo que colaboraba nos mandaba muchas cosas, había más de 200 pistas. Y le dije a Fermin: aquí hay que jugar a algo, porque no hay Dios que organice esto. Jugamos mucho a ver como caían las piezas y luego hacíamos filtro, es así como yo hago casi todos mis discos, no pienso en la canción, no la tengo en la cabeza, sino que veo cómo fluye. Y en los documentales es un poco lo mismo, trabajamos sin guión fijo, grabar y grabar, y empezar a jugar y probar cosas, y así va surgiendo la historia.

Lo más importante es que tú tengas el listón muy alto de lo que consideras bueno. Ese listón solo se educa escuchando mucha música y muy diferente. Si el listón está bajo, cualquier cosa te va a parecer sorprendente o bella, cuanto más escuchas, más te cuesta hacer las cosas, pero también te quedas más satisfecho cuando lo consigues.

¿Ves esa actitud en los grupos con los que has trabajado?

Muchos de los grupos que están empezando están demasiado limitados a un estilo, creen que el mundo empieza y acaba en ese estilo, y no se dan cuenta de que eso mismo es lo que les está impidiendo en ese estilo hacer bien las cosas. Por eso yo les animo a que escuchen música fuera de su mundo para poder entender bien donde están las fronteras de su terreno y a la vez poder coger cosas de esos mundos que puedan servirles para poder incluirlas en el suyo. Hay que dejarse bañar de muchas influencias pero fomentar tu propia línea, saber qué es lo que a tu corazón  realmente le satisface. Si te gusta todo y haces una música que se parezca a todo, no eres tú. Primero, encontrar tu identidad, pero escuchando lo máximo posible, armonizar esos dos terrenos: lo que eres tú con lo que realmente necesitas.

Hablemos de Amaia Apaolaza. ¿Cómo os conocisteis?

La conozco desde la época de M-ak. En Beasain había un grupo de pop llamado JZK y ella empezó a tocar el teclado con ellos. Luego con dos de ellos, Juanan Ros y Pedro Uranga, monté una empresa de sonido, Gor. Ellos me la presentaron, y así empezamos a contactar cada vez más, venía a los conciertos… Estuvimos 4-5 años jugando como amigos con derecho a roce, luego pasamos 5 años como pareja y otros 5 sufriendo nuestra separación, luego fueron 20 años de complicidad absoluta para todo. Amaia ha sido la mejor compañera de camino que he tenido en mi vida.

También fuisteis socios.

Una vez que terminó esa época de enamoramiento, me dije: Angel, ¿por qué te separas de esta persona si te llevas bien a todos los niveles? ¿No vas a ser capaz de convertirla de nuevo en lo que fue al principio?,  Amaia y yo nos dimos cuenta de que nos llevábamos bien y que podíamos caminar juntos toda una vida, lo intentamos y durante estos ultimos 20 años Amaia ha sido esa persona en la que puedes confiar siempre, esa persona cómplice que te acompaña, nos hemos ayudado siempre en los proyectos laborales y personales de cada uno.

Su proyecto fue Akeita. ¿Cómo se introdujo en el mundo del management, en el que hay tan pocas mujeres?

Amaia venía a muchos conciertos de M-ak, y poco a poco empezó a ayudarme en las sonorizaciones, cuando eran muy complicadas ella hacia la labor de regidor, le encargábamos muchos papeles de seguimiento técnico. De ahí pasó a ayudar también a los artistas. Los artistas de este país siempre han rozado con los managers, y Amaia empezó poco a poco a hacerse un hueco como manager. Yo siempre le dije que no teníamos que hacer una empresa de management, sino una empresa de gestión. La palabra manager no me gustaba, porque en aquel tiempo –ahora no sé, creo que también– cuando cogían un grupo trataban de llevarlo a su mundo, tendían a que el grupo aceptara una manera de funcionar en el mundo de la música, ponían condiciones sobre donde hay que tocar... el manager manejaba. Yo siempre le dije que se trataba de hacer lo contrario: vamos a ayudar a la gente, vamos a aconsejar pero al final vamos a hacer siempre lo que decida el artista. Quizás la diferencia de Amaia con otros managers es que ha sido una ayudante de artistas: Fermin Muguruza, Ruper Ordorika... Ha sembrado un poso diferencial respecto a otras maneras de trabajar, todos la han sentido como una amiga que les ayudaba. Y las cuentas siempre transparentes. Por eso, las bandas le invitaban a ser una más dentro del grupo, como en el caso de Gose, Fermin Muguruza y otros muchos que por espacio no pudo aceptar.

Defendía a sus grupos a capa y espada, a veces se excedía un poquito y había que frenarla, tenía un carácter muy fuerte.

En el homenaje a Amaia Apaolaza, entre los numerosos mensajes de despedida, se leyó uno enviado por Javier Arzuaga, y me llamó la atención el hecho de que Amaia fue hasta Puerto Rico para conocerle. Luego he sabido que habéis publicado un libro suyo titulado A LA MEDIANOCHE. ¿Quién es Arzuaga y cómo le conocisteis?

Hace unos años nos llegaron, estando en Cuba, 170 folios escritos por este hombre,  y enseguida vimos que ahí había un buen escritor, además de una vivencia humana sobrecogedora. Es muy difícil que coincidan las dos cosas, el texto nos impresionó, tanto a Amaia, como a mí, como a nuestros colaboradores y decidimos que había que encontrarle para publicar su historia. Estando yo en Palestina trabajando con Fermin, me llamó Amaia: Angel, ¡tengo el número! La voz le temblaba, le llamó  a Puerto Rico y Javier aceptó la visita. Descubrimos que él tampoco tenía especial interés en promover ni publicar nada, pero tampoco le parecía mal si alguien se metía en ello. Nos contó que Berria ya había publicado una entrevista con él, y que aquel texto que queríamos había llegado ya antes a algunas editoriales vascas.

A Javier le tocó vivir uno de los capítulos más oscuros de la revolución cubana: ayudar a morir en el paredón de fusilamiento como Capellán Franciscano a 55 personas. Es un episodio de la revolución que ha dado lugar a mucha especulación por la poca información existente al respecto. Se ha dicho y manipulado hasta la saciedad en entornos antirrevolucionarios que fueron más de 500 los seguidores de Batista ejecutados en la prisión de La Cabaña al triunfo de la revolución. No estaba clara la cifra y de pronto, después de cuarenta y tantos años, aparece un tipo de Oñate que se ha comido ese marrón, con el Che Guevara como comandante al mando. Todo lo ha dejado escrito en un libro, con nombres y apellidos; con belleza y maestría literaria cuenta la relación con cada persona que va a morir, llegando al interior de cada una de ellas.

Algunos me han dicho que es un libro muerto antes de nacer, que nadie en Euskadi lo iba a publicar, porque ideológicamente está escrito desde ese lugar gris, que no es ni de izquierdas ni de derechas, ese lugar donde habita el ser humano, ese lugar donde ya no caben las ideologías, políticamente "incorrecto". Quizás solo guste a los amantes de autobiografías desgarradoras o a los que hemos visto como los propios sueños pueden venir un día a matarnos, a mí me emocionó, porque tenía algo que ver con mi propia vida.

Intentamos hacer algo por promover el libro, pero no tuvimos respuesta porque el silencio de las editoriales indicaba que no tenían muy claro cómo defender y enfocarlo en el mercado. Entonces decidimos publicarlo nosotros y hoy se puede comprar por Internet.

A raíz del libro hiciste un documental que ahora se está presentando en diversos festivales de todo el mundo.

Sí, no soy experto ni me gusta nada que tenga que ver con promover, pero en este caso se trata de la historia de Javier Arzuaga y me apetece que se conozca por el contenido de interés humano que la respalda. Hoy en día el canal para promover el cine pasa por los festivales, ellos generan la expectación necesaria en el público y en las salas de las localidades que más tarde solicitaran tu película si es elegida en el festival, y es una pena, porque a los Festivales de Cine les pasa como a las Democracias, los mercados determinan quien manda y determinan qué nos gustará consumir mañana. Tendremos la libertad de elegir entre lo que seleccionen y por sentir que elegimos algo nos creeremos útiles y libres, sin ser conscientes de todas las grandes películas y documentales que quedan excluidas de los circuitos, a veces las más interesantes pero desechadas por el comercio. La influencia de los jurados basados en la opinión de cinéfilos está cada vez más limitada a la hora de seleccionar. Intenté que A LA MEDIANOCHE se proyectara en el Festival de Donostia pero no pudo ser, ya me avisaron antes de que las posibilidades eran pequeñas, pero que la enviara.

¿Por qué?

Porque el Zinemaldia es un festival de cine comercial de clase A con premios económicos, muy dependiente de ayudas de sponsors y patrocinadores, de nombres famosos, de grandes directores y de empresas muy interesadas en llevarse la publicidad, los premios y la consiguiente repercusión de taquilla en el mercado. El festival tiene un espacio para el documental pero es muy pequeño.  A LA MEDIANOCHE es un trabajo poético minimalista, oscuro, rozando lo alternativo, no tiene logotipos de apoyo, ni nombres como para ser requerida por firmas comerciales, está hecha por Amaia y Angel con su dinero y con algunos buenos colaboradores, pero es gente que en el mundo del cine no son nadie que puedan permitirse el apoyo de estas empresas con capacidad para influir en la Selección oficial, o quizás es que no hemos sabido mover las fichas o no hemos querido caer en el morbo-noticiero necesario tristemente hoy en día para crear expectación. Se presentan cientos de documentales, muchos de ellos mejores que el tuyo y hay un espacio muy reducido para este sector, aun así sabemos que hubo una discusión muy interesante en el jurado hasta determinar su exclusión. En otros festivales menos comerciales, sin embargo, si ha entrado. A LA MEDIANOCHE ha sido seleccionada ya en 13 festivales internacionales.


¿Qué es 'Semillas en el tiempo'?

Es una idea muy grande para una persona muy pequeña como yo. 'Semillas en el tiempo' engloba historias de vascos que emigraron de aquí a Cuba y a otros lugares del mundo. Queremos extraer el recuerdo y contarlo en libros, en documentales y en contenidos web. (semillaseneltiempo.com)

Cuando empecé a viajar a Cuba me di cuenta de que por allí habían pasado muchos vascos dejando un rastro notable, hay muchas calles que llevan nombres de esta tierra, empecé a interesarme por el tema, me animaron y ayudaron amigos vascos residentes allí, surgió el proyecto de hacer una serie de documentales partiendo de los nombres de sus calles, sin ninguna pretensión comercial y sin ponernos plazos, por eso no pedimos ayudas económicas ni subvenciones.

En La Habana hay 28 calles con nombres vascos, y nosotros hemos seleccionado siete, haciendo un guiño a las siete calles de Bilbao. Hasta ahora hemos hecho tres: Belascoain - historia de los pelotaris vascos en Cuba-, Zulueta - historia de la esclavitud en Cuba a finales de 1800 - y Espada - el obispo Espada aquí es totalmente desconocido y en Cuba está bastante olvidado, pero fue el padre intelectual de Felix Varela y otros muchos que sentaron las bases de la independencia cubana. Él no era independentista pero promovió un pensamiento ilustrado en la universidad y tuvo una influencia muy fuerte a comienzos del 1800 - Nos quedan Ayestaran - cubano ejecutado por independentista, hijo de vascos comerciantes que apoyaban los intereses de la Corona Española -, Aranguren - historia similar, seguramente las junte - Goicuria y Loynaz. Esta última es la historia más compleja, es una historia similar a la de la familia Panero pero en Cuba.

El problema del documental es que se parte del precepto de que te van a contar algo real, y por ello es una herramienta peligrosa y muy efectiva para manipular. Tendemos a aceptarlos siempre como verídicos, por lo tanto, el documentalista, si quiere ser mínimamente honesto, tiene un trabajo tremendo de certificación, hay que contrastar siempre con varios historiadores y aun así ser muy cautos, cometemos errores al contar las noticias del día así que imagina cuando te vas al 1800… tengo 5-6 asesores históricos que me ayudan, es lo que más tiempo lleva en este tipo de trabajos.

¿Proyectos de futuro?

Decía mi abuelo que había que pasar la mitad de la vida, creciendo, aprendiendo, sobre todo estudiándote a ti mismo, acumulando información, personalidad, culturas, Ser... y la otra mitad decreciendo y olvidándote de todo lo aprendido posible. La esencia que se ha conformado en esos primeros años seguirá siempre ahí.

Así que yo ahora estoy entrando en esa segunda parte, voy a optar por minimizarme, cuidaré sobre todo de mi hija Iara y en lo que respecta al trabajo, me quedaré con los mejores amigos, haré cada vez con más ganas menos cosas, y gastaré cada vez menos también. En Cuba he aprendido mucho de lo que es desaprenderse y vivir con muy poco, me he dado cuenta de que así es cuando más feliz soy. 


Blog Angel Katarain